Estados Unidos viola derechos de antiterroristas cubanos

Carácter ilegal del juicio a los Cinco

Carácter ilegal del juicio a los Cinco

A pesar del silencio de los grandes medios mundiales de la información, el encarcelamiento de cinco luchadores antiterroristas cubanos, presos políticos del gobierno norteamericano, es un caso conocido por la opinión pública internacional.

Tanto es así, que decenas de organizaciones de solidaridad con Cuba no dejan de exigir su inmediata liberación y realizan acciones concretas para denunciar una arbitrariedad que condenó injustamente a estos hombres por una sola razón: luchar contra el terrorismo.

Aunque pudiera resultar inverosímil, a Adriana Pérez, esposa de Gerardo Hernández, el gobierno de EE.UU. le negó la visa en seis ocasiones, alegando que representa un peligro para la seguridad nacional de ese país.

Su nombre, sin embargo, no aparece entre las acusaciones presentadas contra su esposo o alguno de sus cuatro compañeros. Como se ha dicho en otra oportunidad, si tuvieran alguna evidencia en su contra, habrían tomado acción legal cuando las autoridades la retuvieron arbitrariamente durante 11 horas en el aeropuerto de Houston, Texas. Alevosía total: de modo zafio le alentaron la esperanza de un encuentro con el ser amado para luego desmoronársela. En aquella ocasión le revocaron su visa y le impidieron proseguir viaje con el propósito de visitar a su esposo en prisión.

Estas mujeres, esposas de antiterroristas cubanos, apelan por todas las vías a la solidaridad de las personas honestas del mundo. Tal como hizo la administración de George W. Bush, a Olga Salanueva, esposa de René González, la Administración norteamericana le negó la autorización de entrada a territorio estadounidense en siete ocasiones, alegando que ella también representa un peligro para los Estados Unidos.

Esta es una agresión que trata de debilitar la resistencia de quienes no se doblegan en prisión ante el imperio más poderoso de la historia.

Olga Salanueva residió legalmente en Estados Unidos durante dos años y dos meses después del arresto de René González, realizado en su casa y en su presencia. En ese momento no había ninguna evidencia de que ella estuviera relacionada con los cargos que después fueron presentados contra su esposo. No fue acusada ni procesada por ningún delito federal.

El gobierno de Estados Unidos tuvo suficiente tiempo para presentar cargos contra ella y no lo hizo. En agosto de 2000, como una forma de presionar a René, Olga fue arrestada bajo cargos migratorios y tres meses después deportada a Cuba.

Estas burdas agresiones contra los familiares de los Cinco, nombre con que se conoce el caso de los antiterroristas cubanos, ocurren en momentos en que la administración asesina a miles de ancianos, mujeres y niños en Afganistán e Irak, cuando encarcela, contra toda norma legal, a cientos de ciudadanos de esos y otros países en la Base Naval de Guantánamo, territorio que EE.UU. mantiene contra la voluntad del pueblo cubano.

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